Programación
Raquel Cruz Crespo
Cuerpo et esprit
Cuerpo et esprit reúne reflexiones que nacieron a partir de mi diagnóstico de cáncer a los veintinueve años, cuando estaba terminando mis estudios y tenía muchas ganas de volver a vincularme profesionalmente con las artes visuales. Son fragmentos de conversaciones en varios «yo», que quizá puedan leerse como esa posición de equilibrio evocada por Henri Michaux: un promedio de “mí”, un movimiento de multitud. Fragmentos renegados de su imán es otro guiño, esta vez a un poeta habanero. Es una especie de cuaderno de bitácora endurecido a lo largo de días ásperos, durante los cuales la lengua que hablo hoy fue aprendida y afinada a regañadientes, no en salones de clase, sino en habitaciones de hospital. El libro está habitado por la psique, los músculos y la grasa; por la enfermedad y la poesía, inseparables la una de la otra. En él conviven la alegría y la tristeza, alrededor de un coraje agridulce que aparece cuando el mañana no está garantizado y hay que practicar una esperanza feroz, concreta y cotidiana, forjada cuando una se encuentra atrapada entre el martillo y el yunque. Esa esperanza —refractaria, indócil— es la que nos deseo a todes.

Cuerpo et esprit reúne reflexiones que nacieron a partir de mi diagnóstico de cáncer a los veintinueve años, cuando estaba terminando mis estudios y tenía muchas ganas de volver a vincularme profesionalmente con las artes visuales. Son fragmentos de conversaciones en varios «yo», que quizá puedan leerse como esa posición de equilibrio evocada por Henri Michaux: un promedio de “mí”, un movimiento de multitud. Fragmentos renegados de su imán es otro guiño, esta vez a un poeta habanero.
Es una especie de cuaderno de bitácora endurecido a lo largo de días ásperos, durante los cuales la lengua que hablo hoy fue aprendida y afinada a regañadientes, no en salones de clase, sino en habitaciones de hospital. El libro está habitado por la psique, los músculos y la grasa; por la enfermedad y la poesía, inseparables la una de la otra. En él conviven la alegría y la tristeza, alrededor de un coraje agridulce que aparece cuando el mañana no está garantizado y hay que practicar una esperanza feroz, concreta y cotidiana, forjada cuando una se encuentra atrapada entre el martillo y el yunque.
Esa esperanza —refractaria, indócil— es la que nos deseo a todes.
Raquel Cruz Crespo
Raquel Cruz Crespo es historiadora del arte y cuenta con más de ocho años de experiencia como trabajadora cultural, entre Cuba y Quebec. Ha desarrollado una trayectoria diversa que combina la curaduría independiente, la investigación científica y cultural, y la programación cultural. En los últimos años, coordinó la programación de DARE-DARE y posteriormente continuó su labor dentro de la red de casas de la cultura de Montreal, donde actualmente se desempeña como agente de desarrollo cultural en el distrito de Montréal-Nord.
A través de sus distintos roles, Raquel se interesa por los ecosistemas que apoyan tanto la producción artística como la participación ciudadana. Escritora en sus ratos libres, mantiene una relación compleja con la escritura, un vínculo que debe reafirmar constantemente. En esta obra, dicha relación se concibe como un espacio de exploración de los márgenes de su identidad multilingüe.
Raquel asumió de manera alternada la co-coordinación de la programación artística en DARE-DARE en 2022 y 2023.